Concepción de Gracia: músico y defensor de La Borinqueña

Cuando se escribe sobre Gilberto Concepción de Gracia, se pueden decir tantas cosas. Por lo general, siempre se enfatiza que fue un brillante abogado y escritor, además de fundador y presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). Asimismo se destacan sus cualidades en la oratoria, su intachable labor legislativa como senador por el PIP, su compromiso de lucha por la independencia de Puerto Rico y su defensa de la cultura puertorriqueña. Lo que pocos conocen es que Gilberto Concepción de Gracia también fue un apasionado de la música.

Según expresaba su propio hijo, Gilberto Concepción Suárez, Concepción de Gracia aprendió a tocar el bombardino, instrumento musical que durante décadas fue protagonista de muchas danzas puertorriqueñas. En su juventud, Concepción de Gracia participó como músico en una banda municipal, lo que implica que debió haber adquirido destrezas de lectura de partituras, aunque fuese en un nivel básico. Años después, su amor y conocimiento de la música lo impulsarían a defender La Borinqueña. Concepción de Gracia abogó por la protección de su integridad musical como danza puertorriqueña y de su valor patriótico como himno nacional.

Cuando el gobierno del Partido Popular Democrático (PPD) aprobó la Constitución del Estado Libre Asociado (ELA) en 1952, las primeras dos leyes que se firmaron fueron las concernientes a la oficialización de la bandera de Puerto Rico como bandera del ELA y a la conversión de La Borinqueña en el Himno del ELA. Según se anunció en la prensa, la ceremonia de inauguración del ELA se pautó para el 25 de julio de 1952 frente al Capitolio. Allí el gobernador Luis Muñoz Marín se aprestó a izar la monoestrellada junto a la bandera de Estados Unidos mientras una banda militar ejecutaba un arreglo marcial de La Borinqueña

Ante tales actuaciones, Gilberto Concepción de Gracia reaccionó airado. Afirmó que lo que se pretendía hacer era convertir nuestros emblemas patrióticos en símbolos prisioneros del gobierno colonial, pero que dichos símbolos realmente significaban “el esfuerzo secular del pueblo puertorriqueño por librarse de los grilletes de la colonia”. Concepción de Gracia explicaba que la Constitución del ELA era un fraude al pueblo de Puerto Rico y a la comunidad internacional, pues “no nacerá ningún Estado en el mundo americano. Mucho menos nacerá un Estado Libre”. 

Para Concepción de Gracia, el acto de izar la bandera de Puerto Rico junto a la de Estados Unidos “para simbolizar el vigente estado de servidumbre, vasallaje y sujeción” constituía en sí “un acto de despojo”. El líder independentista sentenciaba que: “Nuestra acción irá encaminada a que esa bandera flote sobre una patria libre y se consoliden símbolo y cosa representada.”

Gilberto Concepción de Gracia (9.julio.1909 – 15.marzo.1968)

Sobre el arreglo musical de corte militar impuesto a nuestra danza para convertirla en el Himno del ELA, Concepción de Gracia aseguró que: “La Borinqueña desfigurada no será nunca el verdadero himno de Puerto Rico, por lo que no tendremos problema con los coloniales en ese sentido. La auténtica Borinqueña seguirá siendo la que escuchó tocar al piano en Nueva York el apóstol Martí, con ritmo de danza. Así la seguiremos tocando los independentistas puertorriqueños y así la reconoceremos como el himno nacional de Puerto Rico.”

Gilberto Concepción de Gracia conocía muy bien lo que es una danza puertorriqueña. En la primera mitad del siglo XX, la danza era un género musical muy común en el repertorio de cualquier banda. Por su parte, La Borinqueña era la pieza más solicitada en conciertos, actividades sociales, escolares y recreativas. Como músico de banda, Concepción de Gracia debió haberla interpretado muchas veces. Sin embargo, su opinión negativa sobre el arreglo musical realizado a La Borinqueña para convertirla en el Himno del ELA no se basaba solamente en su experiencia personal. Concepción de Gracia consideró también unas declaraciones sobre La Borinqueña que el patriota cubano José Martí había hecho a finales del siglo XIX. 

Al revisar las fuentes históricas para corroborar el dato, encontramos un ejemplar del periódico neoyorkino Patria, fechado en 1892, donde José Martí revela que había escuchado La Borinqueña interpretada al ritmo de la danza puertorriqueña por la pianista Ana Otero. En otro ejemplar del mismo periódico aparece una partitura de La Borinqueña  realizada por Otero. Al leer la partitura se aprecia claramente que el arreglo musical presenta el ritmo y la estructura de la danza puertorriqueña, lo que corrobora que la opinión de Concepción de Gracia estaba bien fundamentada. 

En fin, Gilberto Concepción de Gracia no solo luchó a favor de la independencia de Puerto Rico; durante su vida libró numerosas cruzadas en defensa de la puertorriqueñidad. Concepción de Gracia nunca toleró la agresión cultural a su nación. Su vida fue una continua batalla de afirmación y de resistencia. Ello le ganó el respeto, la admiración y el cariño de todo un pueblo.


El relato anterior está basado en los hallazgos del libro Cantando La Borinqueña de la historiadora Mayi Marrero (Editorial Patria, 2024). El libro narra la historia completa de La Borinqueña y presenta más de 25 versiones diferentes de su letra. Investiga diversas teorías del origen de La Borinqueña y sus interpretaciones como canción, baile e himno revolucionario. Describe detalladamente los diferentes usos y significados que el pueblo puertorriqueño le ha dado a La Borinqueña durante más de 150 años, así como el proceso legislativo que convirtió a esta melodía en el Himno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Más detalles del libro en este enlace


Otras fuentes consultadas:

Fotografía de Gilberto Concepción de Gracia, Archivo del Partido Independentista Puertorriqueño. 

Mayi Marrero, “Afirmación y resistencia cultural en Gilberto Concepción de Gracia”, en J. Colón González, editor, Gilberto Concepción de Gracia, líder de la libertad, escudero de la patria, Univ. Interamericana de PR, 2021, 531-569.