El 21 de marzo de 1937, Domingo de Ramos, La Borinqueña fue testigo de la Masacre de Ponce, el acto más sangriento del que fue víctima el nacionalismo puertorriqueño.
El 21 de marzo de 1937, Domingo de Ramos, La Borinqueña fue testigo de la Masacre de Ponce, el acto más sangriento del que fue víctima el nacionalismo puertorriqueño.