Carpeteo a las artes plásticas


En las carpetas de la Policía de Puerto Rico se registraban los nombres de artistas plásticos cuyas obras de arte reflejaran imágenes de temas patrióticos. En algunos informes se detallaban los títulos de las obras de arte expuestas, los nombres de los artistas y sus números de carpeta. Muchos de nuestros más grandes artistas plásticos fueron constantemente acechados y carpeteados. Ello constituyó una clara violación a la libertad de expresión por parte del Estado.

Por ejemplo, un informe de la División de Inteligencia de la Policía está dedicado a una exposición artística realizada el 23 de septiembre de 1962 para conmemorar el Grito de Lares. Según los agentes, los cuadros exhibidos eran “alegóricos al ideal de independencia” de Puerto Rico. El informe incluye los títulos de las obras y los nombres de sus autores. Cada nombre va acompañado del número asignado a la carpeta o expediente del artista.

Como se puede apreciar en el documento, gran parte de los artistas participantes de la exposición ya contaba con carpeta. Entre los artistas plásticos carpeteados por la Policía de Puerto Rico figuraban: Carlos Raquel Rivera (17691), Rafael Tufiño (27124), Domingo García (29710), David Goitía (30457), J. A. Torres Martinó (24276), Lorenzo Homar (2600), Antonio Maldonado (26118), Fran Cervoni Brenes (10135) y Carlos Osorio (25600).

El récord indica que Mauricio Pretto tenía 3 referencias, o sea, que había sido mencionado en al menos tres informes policiacos previos. Eso significa que ya Pretto contaba con una tarjeta (tipo index card) en la que había sido anotada su participación en otras actividades vigiladas por las autoridades. Según el protocolo de carpeteo, luego de la tercera referencia, el próximo paso de la División de Inteligencia era abrir un expediente, asignarle un número de caso y comenzar de lleno una investigación criminal.

Otros artistas plásticos aparecen identificados con las siglas “NR”. Eso significa que, al momento de realizar el informe, los agentes no encontraron referencias previas, por lo que es casi seguro que todavía no les habían abierto expedientes. Entre los artistas mencionados se encontraban: Francisco Maldonado, Carlos Alvarado, Ángel Marín, Santos R. Irizarry, Augusto Marín, Pedro Juan Hernández y Rafael López del Campo. En dichos casos, se ordenaba expedir una “tarjeta de referencia” con la información disponible de cada investigado. De ahí en adelante, los investigados comenzaban a ser acechados en sus vecindarios, espacios de trabajo y lugares públicos por agentes la División de Inteligencia. Desde ese momento ya solo sería cuestión de tiempo para que les fueran asignadas sus respectivas carpetas…

La información anterior está basada en un fragmento del libro Prohibido cantar: Canciones carpeteadas y artistas subversivos en Puerto Rico